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En Estados Unidos, los errores médicos son la tercera causa de muerte más frecuente, después del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares.
Orlando J. Icaza Gallard El autor es Médico, FCAP. Leesburg.Florida
Leí con detenimiento la acusación y condena que se hacen contra dos médicos que provocaron la perforación intestinal de una paciente, durante un procedimiento quirúrgico sencillo, que posteriormente causó la muerte de la misma.
Entiendo que ambos médicos fueron encontrados culpables con base en declaraciones dadas por otro médico, dícese forense y experto en la materia, del cual desconozco su capacidad como tal. (Forense es un campo de la Medicina que, en un país avanzado, requiere, después de graduarse de médico general, cinco años de Patología General más dos o tres de subespecialidad. Además, dos “boards”, que son exámenes aprobados por un grupo de expertos en la materia muy difíciles de pasar. Hablo de un total de 15 a 16 años básicos después de bachillerarse).
En Estados Unidos, los errores médicos son la tercera causa de muerte más frecuente, después del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares. En algunos estados, todo médico que desee renovar su licencia para poder seguir practicando es obligado a tomar un seminario sobre errores médicos, donde se le presenta casos reales, las raíces de los errores y cómo superarlos. La mayoría de los errores no son por negligencia o incapacidad del médico, enfermera o trabajador de la salud que los comete, sino por una serie de factores que se juntan en un momento determinado, donde hay culpabilidades limitadas de cada uno de los que cuidaron del paciente. El caso es estudiado por un sinnúmero de expertos y nunca por la opinión de uno solo, por muy calificado que sea. Puede tomar años llegar a una conclusión y no unas pocas semanas, como entiendo sucedió en este caso. Aun así, no existe perfección y se cometen errores analizando estos errores.
En Nicaragua, con todas las limitaciones que existen en el campo de la salud, podría decir, sin temor a equivocarme, que es de hecho imposible condenar a una persona por un error que cometa, por muy aparente que este sea mientras ejerza su profesión.
No existe un colegio de médicos organizado, respetado y capaz de hacer cumplir las normativas de salud. No existe, tampoco, apoyo de los entes gubernamentales y de justicia para ellos.
Los trabajadores de la Salud no tienen las mínimas condiciones que existen en un país civilizado para ejercer sus funciones. Mal pagados, trabajando en ambientes insalubres al máximo, arriesgando sus propias vidas de ser contaminados. Sin programas de educación continuada. Con laboratorios y estudios ancilares de pésimo control de calidad, para mencionar algunos.
Personalmente, he tenido que hacer cirugías de abdomen abierto sin aire acondicionado donde el sudor me ha corrido por la frente, contaminando a mi paciente. Sintiendo el desmayo por el choque de las altas temperaturas. Con guantes rotos, cerrando heridas con materiales insuficientes, de mala calidad y de esterilización dudosa, sólo porque hay que hacer algo con el paciente o simplemente sentarse y dejarlo morir.
No creo que nadie sensato, educado y de buena capacidad profesional se atreva a condenar a alguien por un error como el cometido en esta situación. En todo caso, el culpable sería todo un sistema de salud en un país donde las cosas siempre andan patas para arriba.
Tomado de La Prensa, Managua, Nicaragua, 5 de Febrero de 2008.
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