Dr. Neri Olivas Castro
Un desarme para la mejora hospitalaria en Nicaragua(Managua, Nicaragua) La iniciativa del gobierno de Nicaragua de intercambiar los viejos misiles SAM 7 por medicinas, ha sido saludada hasta por los sectores más opositores, como una buena jugada estratégica, aprovechando el gran interés que los Estados Unidos de América, han venido mostrando, en la destrucción de ese armamento que según ellos es peligroso para la estabilidad de la región ante el supuesto peligro de que caigan en manos de los terroristas, hecho último que es actualmente considerado imposible.
Y aunque más por razones estratégicas que reales, los EEUU desean el desarme del ejército de Nicaragua, esta propuesta ha sido notada como muchos como un desafío al gobierno de los Estados Unidos, acostumbrado a exigir a cambio de muy poco o en este caso a cambio de nada a los gobiernos de Nicaragua en los últimos 16 años que han estado los sandinistas fuera del poder.
De concretarse este intercambio, Nicaragua destruiría unos 616 misiles SAM 7, que activados desde la superficie son utilizados para derribar naves intrusas, son de corto alcance y ya están obsoletos, y a cambio de esta destrucción exigiría al gobierno de los EEUU que el costo estimado de estos aparatos bélicos, sea entregado en equipamiento como modernos tomógrafos o aparatos de imagen de resonancia magnética para ser utilizados en los deteriorados hospitales públicos del país. Los mismos han sido víctimas de la escasa inversión social que producto, al mismo tiempo, de las exigencias del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial hacía los gobiernos del área, ya que son estos entes financieros internacionales quienes dictan las políticas económicas de los países donde tienen influencias.
Nicaragua ha venido destruyendo de manera unilateral estos misiles tierra aire, sólo para satisfacer los intereses de los EEUU en la región, a la vez que se ve una desproporcionada adquisición de equipo de bélico en los vecinos centroamericanos, por lo que esta nación esta vez optó con quedarse con una reserva la cual se vería seriamente disminuida en caso se concrete la destrucción del citado armamento, pero se vería muy fortalecido el sistema de salud con lo cual se le daría un gran realce a la política enfocada en las áreas sociales del actual gobernante Daniel Ortega, por lo cual, aunque en un principio los gobierno de los EEUU vio como factible este intercambio, es de esperarse que en miras de debilitar la imagen del gobierno no afín a sus intereses, piense nuevamente y se retracten exigiendo únicamente la destrucción a cambio de nada, contribuyendo solamente la contaminación ambiental de nuestro ya agonizante planeta.
Es difícil a veces creer que la manipulación política va más allá de jugar con la salud y la vida de las personas, por nuestra parte creemos que es el momento de reivindicar la política de los Estados Unidos enfocándola nuevamente a la región, apoyando iniciativas como estas.
* Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Medicina Interna. Ex Vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Medicina Interna. Coordinador Científico para Medicina Interna de la Asociación Médica Nicaragüense.